A LA OPINIÓN PÚBLICA
Los padres del Univ. Loui Álvaro Oporto Almaraz, a tiempo de solicitar
justicia, tenemos el deber de informar a la opinión pública, sobre el curso que
ha seguido el proceso de investigación del asesinato de nuestro querido hijo,
perpetrado el viernes 11 de enero del presente año.
La joven existencia de Loui Álvaro Oporto Almaraz, de 34 años de edad,
fue malograda por la miseria humana que anida al interior de sus
victimadores. Loui Alvaro Oporto Almaraz
era egresado de la Carrera de Antropología de la UMSA, fue pasante del Museo
Nacional de Etnografía y folklore y en enero trabajaba como pasante del
Viceministerio de Descolonización (Ministerio de Culturas y Turismo).
Anteriormente trabajó como Archivista en el Servicio Nacional de Áreas
Protegidas, participó en el Censo de Archivos del Servicio de Impuestos
Nacionales y en el Sistema de Archivo de la Corporación Minera de Bolivia.
Un mes antes de los sucesos Loui había acordado con sus padres, ir a
vivir a una casa de su propiedad en el barrio de El Kenko, en la ciudad de El
Alto, sin embargo, faltando unos días para que desocupe su anterior vivienda,
según el mismo Loui, “un amigo” (Humberto Parra Paty), le consiguió una
vivienda con dos habitaciones, sala, cocina, baño y un patio en la zona de
Cupilupaca (Avenida Periférica).
Loui buscaba con afán un departamento con patio, para atender a su
mascota, “Nina”, hecho que le obligó a alejarse cada vez más hacia barrios de
la periferia, pues ningún dueño de casa aceptaba alquilar o rentar sus
habitaciones a un inquilino con una mascota tan grande como eran sus perros,
mitad lobos, mitad canes. Cupilupaca era por cierto un barrio menos alejado que
El Kenko.
Loui aceptó la inesperada oferta cancelando sus planes iniciales, hecho
que comunicó a sus padres, quienes le recomendaron cuidado a tiempo de
preguntar quién era el dueño de la supuesta vivienda que estaba en oferta, a
los cuales no conocía Loui, pues iba a entrevistarse con ellos a tiempo de entregarles
el dinero en la suma de US$ 4.500.
La oportunidad no era tal, pues se trataba de una celada urdida y
maquinada por Humberto Parra, amigo que conoció tiempo antes, pues era empleado
de un amigo común que tenía una imprenta para imprimir libros piratas que los
vendía en la Feria 16 de Julio de El Alto.
El jueves 10 de enero, Loui Oporto se entrevistó con su padre para
comunicarle la novedad, ocasión en la que se le pidió precaución, a lo que Loui
respondió que eran sus amigos y no había motivos de preocupación.
El viernes 11 de enero, cerca a siete de la noche, aproximadamente, se
dirigió a la avenida Periférica donde le esperaba otra persona que le
conduciría a la vivienda de Cupilupaca, era la primera vez que Loui vería la
vivienda, nunca antes lo hizo ni nunca conversó con los supuestos dueños. A
Loui le dijeron que el dueño de casa vivía en Cochabamba y que sólo venía a La
Paz para cerrar el contrato anticrético.
A las 20:21 la madre de Loui se comunicó por última vez con él. Ella le
preguntó ¿dónde estás? Loui le respondió, “en la Periférica, estamos esperando al dueño de casa” y
la madre le volvió a preguntar ¿Con quién?, Loui respondió “con la persona que
tomará lo de arriba o lo de abajo” (habitaciones). Luego su madre le dijo “¿y
tú cuál tomarás?” A lo que Loui respondió “no sé todavía madre, recién voy a
ver”, luego de conversar un poco más, Loui dijo que el dueño estaba subiendo
con su “abogado personal”. Fue la última vez que hubo contacto telefónico con
Loui.
Alrededor de las 21:20 la madre volvió a llamar a Loui pero su celular
estaba apagado, a partir de ese momento,
su afligida madre que ya buscaba desesperada a su hijo, recibió un
curioso mensaje por celular a las 22:59: “No tengo batería y no hay
anticrético, estoy renegando, estoy subiendo al Alto”. Era algo absolutamente
inusual en Loui, pues no era afecto a enviar mensajes, es más, nunca envió un
mensaje a su madre, cualquier cosa era comunicada a través de una llamada.
Ese viernes 11 de enero, Loui fue victimado con 27 puñaladas, por
Humberto Parra, como confesó en sus declaraciones, luego de cruel martirio al
que fue sometido con premeditación y alevosía, que terminó con su vida, con
saña, indescriptible, inexplicable, imposible de creer, pues Loui nunca hizo
daño a nadie todo lo contrario, fue siempre solidario y atento, incluso con
aquel Cain que escondía la daga debajo del brazo.
El sábado 12 de enero los padres de Loui denunciaron su caso a la FELCC
que lo registró como persona desaparecida.
Una semana más tarde, el domingo 20 de enero, luego de intensas
investigaciones y búsqueda de Loui, los investigadores de la Fuerza Especial de
Lucha Contra el Crimen, lograron ubicar
sus restos enterrados en la habitación de Humberto Parra, ubicada en la calle 1, No. 7, del barrio de Cupilupaca.
En el entretecho de la habitación se requisaron US$ 1.800 dólares. En
sus declaraciones indagatorias, ante la Fiscalía, el imputado reconoció el
asesinato perpetrado en la humanidad de Loui Alvaro.
La Fiscal Claudia Pastén imputó a Humberto Parra y David B., por el
asesinato de Loui Alvaro Oporto Almaraz, para quienes solicitó detención
preventiva en la penitenciaría de Chonchocoro y San Pedro, respectivamente,
donde actualmente se encuentran.
La fase de investigación se ha extendido desde enero al presente,
restando algunas actuaciones procesales, entre ellas la audiencia para la
inspección ocular y la reconstrucción del asesinato, fijada para el viernes 12
de julio a horas 14:30, la apertura de audiencia será en la Fiscalía ubicada en
la calle Potosí, para dirigirse luego a la escena del crimen.
Es importante señalar que esta audiencia fue cancelada en dos
oportunidades anteriores, lo que es motivo de preocupación por parte de la
familia.
La familia de Loui Alvaro Oporto Almaraz pide celeridad, probidad a los
administradores de Justicia, a fin de pasar a la fase acusatoria en el juicio
oral y contradictorio que sigue a la fase investigativa.
La Paz,
julio de 2013
Luis Oporto Ordóñez
CI
2220126 LP
Patricia Almaraz Chavarría
CI 2370608
LP
Teléfono
de referencia: 73031820
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